Re-imaginando los espacios de la ciudad: Desaparecer o Articular?

Hace como un mes, en una pieza llamada Clear out or Collaborate les conte sobre un chico, Jhonatan, que trabaja vendiendo arepas en el norte de Bogotá. Les conté en íngles, entonces puede ser que no lo hayan leído, o puede ser que s’i, pero les quería recordar de él, ya que sabemos que Peñalosa será el alcalde de la ciudad en el 2016.

Para resumir un poco, la razón por la cuál les escribí sobre Jhonatan se debe a los muchos cambios que vienen con el nuevo alcalde, muchos ciudadanos se beneficiarán y otros no tanto. Entonces les escribo nuevamente para reiterar una llamada con la esperanza, de que poco a poco se reduzca el numero de personas que son parte del segundo grupo, los que no se beneficiarán tanto.

Jhonatan, Clle 100 con carrera18, Bogotá, Colombia

Jhonatan, Clle 100 con carrera18, Bogotá, Colombia

¿Porqué?

En la esquina de la calle 100 con carrera 18 trabaja Jhonatan. Vende arepas rellenas de queso, jamón, huevo revuelto con o sin cebolla y tomate, lo que usted diga, él se lo prepara. Dependiendo los ingredientes, cuestan como $3,000 COL ($1.00 USD) cada una.

De lunes a sábado, Jhonatan se despierta antes del amanecer cruza la ciudad, se demora mas o menos una hora, y llega a las 5.a.m con suficiente tiempo para servirle el desayuno al público a las 6.a.m.

Al otro lado del anden, una señora vende jugo de naranja, ensalada de fruta o yogurt con cereales. Para que se antoje y desayune completo.

A unos cuantos metros sobre el mismo anden esta el puesto de un viejo amigo, ‘el mono’ quien antés vendía sanduches. Ahora el puesto lo tiene su cuñado.

Durante una epoca tuve la fortune de ser uno de los que madrugan y desayunan las arepas de Jhonatan con el juguito de naranja, acompañado con una buena plática sobre el último chisme o la útlima noticia.

En estos momentos de dialogo con Jhonatan, me introdujo al sistema informal pero efectivamente organizado que mantienen estos vendedores -supervisados por los policías de la zona- que privatizan el espacio público.

Como muchos de ustedes saben, la privatización del espacio público es un tema sensible. Mientras que los vendedores se organizan, rentando los metros cuadrados del anden para poder sobrevivir, los peatones se quejan por que los puestos interrumpen la movilidad del peatón en la ciudad.

No lo voy a negar, la transformación del anden, de un espacio banal que solo sirve a la función de tránsito a un espacio mucho más orgánico donde la gente se demora unos cuantos minutos más serpenteando entre el laberinto de personas y puestos, es dramática.

En este caso, y uno supondría que es igual a muchos otros, el nivel de organización es sorprendente. Las actividades de los vendedores son supervisadas por los policías a través de un contrato mutuo entre policía y vendedor, teóricamente bajo la presencia de ´la ley´.

No solo están organizados, si no que también, a través de sus actividades, estos vendedores transforman un espacio en la ciudad y su dinámica social, cosa que en una ciudad de inequidad como la de Bogotá es algo increíblemente valioso y necesario.

En estos 4 metros cuadrados del anden, gracias a las actividades de Jhonatan y la vendedora de jugos, el significado del espacio público tiene una re-significación. Hoy, no solo es un anden pisado por cientos de personas que pasan afanados a sus destinos. Hoy es un lugar donde los ciudadanos pausan, toman un momento de su día para aprovechar el contacto y la diferencia que crea la densidad de la ciudad. Se exponen a un momento de intercambio, gracias al apetito que tienen y al servicio que les da las arepas de Jhonatan.

Entonces estos 4 metros cuadrados cada mañana, se convierten en un desayunadero temporal y un espacio donde muchas personas que de otra manera podrían ser desempleados, responden a sus necesidades por sus propias iniciativas. Funciona como un espacio de socialización, entre personas que puede ser que en otro contexto nunca se cruzarían. Al parar y observar este espacio, uno se da cuenta de que aquí las estructuras sociales que fragmentan muchas sociedades, como la clase o el genero, se disuelven por un momento a través de la conversación. ¿No me creen? Intenten, y de una, saluden a Jhonatan de mi parte.

Intenten y de una vez comparen. Con el Starbucks de la 85 o los Dunkin´ Donuts de la 100 con 19. En estos otros espacios, no se sientes observados? Entre nosotras las mujeres, no sienten que al entrar a un café la gente te analiza, a ver si eres de la categoría social adecuada para estar en ese lugar. Al entrar a un restaurante, café o bar mi relación con la puerta que cierro detrás mío, el mesero que me atiende y el vecino sentado en la mesa de junto esta ensombrecida por estas estructuras o más bien, barreras sociales. En los 4 metros cuadrados de los que les cuento, no hay una puerta, no hay un mesero y no hay otra mesa. Me entiendes?

En fin, junto con muchos otros vendedores que forman estos espacios de interacción, quienes podrían ser una gran oportunidad para la ciudad de Bogotá, Jhonatan muestra algunas preocupaciones.

En realidad, mirando el Plan para Bogotá 2020 de Peñalosa, uno tiene que buscar bastante para encontrar lo que dice sobre el empleo, mucha de la iniciativa se enfoca en la educación de los futuros jóvenes. A primera vista, no habla mucho de los jóvenes que ya están empleados de manera informal.

Antes de ver su entrevista, me gustaría que consideres, ¿que se podría hacer? ¿Desaparecer a todos los vendedores (quienes nos hace sonreír y nos llenan las panzas para tener días de trabajo mucho mas productivos) de las calles de Bogotá?; O ¿articular su organización (aun que es informal, es un modelo que demuestra funcionamiento) y su conocimiento sobre las dinámicas de la ciudad (visto que pasan la mayor parte de la mañana, de lunes a sábado, en su espacio público) para colaborar, incidir en política pública y no solo apoyar la disminución del desempleo, de lo que sufren muchas personas en esta ciudad? sino que también ¿apoyar la re-imaginación del espacio hecho por la misma gente que lo habita? ¿Podría ser?

La entrevista:

The memory is on the walls: Bogotá, Colombia

Memoria, Calle 26, Bogotá, Colombia

4,150,000 Victimas de desplazamiento forzado, Memoria, Calle 26, Bogotá, Colombia

“Bogotá is a city that speaks through its walls. A city were silenced voices speak…” says an article in El Tiempo.

IDARTES, the District Institute of the Arts, supports mural painting and graffiti collectives through an innovative approach to remember the country’s turbulent history, recognising the terrible realities that many were and continue to be forced in to, in order to motivate the collective will to overcome them.

In collaboration with the Centre for Victims, Peace and Reconciliation, as well as artists, reporters, photographers and other groups, an open and somewhat permanent exhibition has been elaborately developed throughout the city. The project is called Memorias del Futuro (Memories of the Future).

These murals are also a timely reflection on the process of peace that Colombia’s government and the FARC initiated in 2012 and are to be signed and concluded in March 2016. Apparently.

As well as remembering, these murals, and IDARTES’ work, have contributed to building Bogotá’s renowned reputation for street art and expression.

Memoria, Bogotá, Colombia

Memoria, Bogotá, Colombia

Colectivo Animal (Animal Collective) are the authors of these three murals on the calle 26, which commemorate the 4,150,000 victims of forced displacement and of the Unión Patriótica (U.P).

Historic note: The U.P. was a political party that promoted democratic peace without the use of arms. The FARC were part of this party until they shifted away from it and rejoined the use of arms in the conflict. Many of the U.P.’s members were assassinated, amongst them, political figures who represented peace and democracy including three presidential candidates.

El desplazamiento forzado, Memoria, Bogotá, Colombia

El desplazamiento forzado, Memoria, Bogotá, Colombia

Through these murals, artists hope to propose new dialogues amongst those who walk the city, making ‘the call for peace’ a daily exercise.

Bajo la tierra, Memoria, Bogotá, Colombia

Bajo la tierra, Memoria, Bogotá, Colombia

Underneath the surface lie many bodies, bodies that are today, fertile soil on which Colombia’s richness can grow (and by richness, I am not talking about money. I’m talking about culture, history, people and opportunities for the Colombian people).

In this way, the city is speaking with its people, and its people are in turn, speaking with the city.

This move by IDARTES proves it’s innovation and progressive outlook. Not only does it invite artists and communities to take part in beautifying the city, it also invites us to take part in raising consciousness about issues that continue to shadow people’s lives. Issues that cannot be ignored.

As a lover of art, I cannot help but mention, how these examples are a demonstration of the power of art. Street art can not only present wonderful opportunities for the creative minds of a city but it can also be used to move, inspire and invite citizens to engage with it.

How did they do it? It’s important to point out that those who participated in the making of these murals were not only the Animal Collective but also victims of displacement, relatives of victims, musicians and members of the U.P. who were invited to the event.

Check out the different murals along the calle 26 dedicated to the Memory of Colombia’s turbulent past:

No, I’m not just talking about any kiss.

El Beso de los Invisibles, Calle 26, Bogotá

El Beso de los Invisibles, Calle 26, Bogotá

As I said, I’m not just talking about any kiss.

In the midst of this city, on the 19th of February 2013, terrifyingly large tractors entered a neighbourhood in Bogotá commonly known as the ‘Bronx’. This neighbourhood was once a utopia for all those marginalised from society, for those who lived in the oblivion of a high and belonged to the vicious entourage of drugs, particularly bazuco, alcohol, weapons and the sex industry.

On this day, a young couple Hernán (38 years at the time) and Diana (25 years) were amongst those whose home and belongings were bulldozed and cleared away. In the midst of total chaos and confusion caused by this event a journalist form El Tiempo, Héctor Fabio Zamora captured a moment would later inspire a wave of consciousness throughout the city.

A kiss.

It was a kiss of passion and complete disregard for what was happening around them.

Look at it, it would appear that for them, time had stopped, something we often lack in our lives.

This image made front page. For a moment, many of us living in the city, realised that behind the face of those we avoid on the street; because they smell bad or carry an intense and very recognisable odour of glue, or because they have bright metallic green smudged all over their face (also from inhaling glue) or because their fingers are worn down just like their clothes; there is a human being, there is an individual who has feelings, hopes, dreams, who can be hurt, who is vulnerable and was once just a kid, just like us.

The lucky ones amongst us, were able to ask ourselves, what if it had been me? Why should I was washed away with highly powered sprays of cold water? Why should their belongings be thrown away like garbage if I treasure my own?

Thankfully, this moment has been frozen in time through the city.

Through a competition opened by IDARTES (Municipal Arts Institute) and won by the collective Vértigo Grafiti, ‘El Beso de los Invisibles’ now reins over the calle 26 with carrera 10. For those of us who know the story, it is a constant reminder that all those who live in the city are intimately equal.

How was it done?