Five Places to Return To

– Response to the Daily Post The Wanderer

There is no way I can list the top five places I want to visit because I have no top 5. In my experience, setting a priority list limits the possibilities of surprise, particularly if you have your top five and have already seen photos of them on the internet which will alter your expectations.

So rather than telling you about my top 5 for the future, I am going to tell you about five places I had never thought of visiting until they crossed my path. I made a leap of faith without knowing what to expect from them and they blew me away.

1. The Labyrinth in the Jungle

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This is a park on the outskirt of a town called Xilitla, north of Mexico City. It is a labyrinth built in to a jungle, made up of surrealist sculptures designed by an English artist named Edward James.

2. A City of Colour

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San Cristobal de Las Casas, Mexico, is my hometown and it takes my breath away every time I go back. The city is full of colour in all senses, on the walls and in the people. Sadly it is also filled with tourists who come to the city to visit the Zapatista and Indigenous communities, which are quickly being exploited. Hopefully eco tourism and conscious tourism will rise quickly before these communities become extinct. Nevertheless, to me it will always be my childhood.

3. Temple of Spirits

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Angkor Wat, Cambodia. I am used to be someone who regarded spiritualism with a great deal of scepticism, but this place changed my life. I am not religious and I never will be, I have walked in to many churches and a couple of mosques and was only ever able to appreciate the architecture. However here, I was able to appreciate something else, something I cannot name because I cannot identify what it was, nor do I want to. But whatever it was, it inspired me.

4. Surreal Berlin

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Ohhh Berlin, you are such a wonderful place. It is here where I learnt to appreciate the beauty of Europe. Berlin is unique.

5. Occupied Rome

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Rome is a beautiful city. Occupied Rome is something else, it is a side of the city that as a mainstream tourist you will probably never see. But what lies behind it is a wonderful mix of life, culture, art, music, food, and politics! Yesss! I love it and will always go back to it!

As I said, I never knew or thought I would experience these places and yet when I did they made me who I am in some way or another. I hope I continue to do it this way, with no expectations, no presumptions, just enjoying what it is, when it is.

The first step to empowerment…

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This quote is a tribute to Meera Vijayann who was once a victim of sexual abuse and is today an activist, a writer and a journalist.

While she speaks of women’s empowerment, I have used her words here because not only are they inspirational to women but, I believe, to all citadins. For all citadins to give themselves the authority to be a part of their city’s transformation.

 

 

Re-imaginando los espacios de la ciudad: Desaparecer o Articular?

Hace como un mes, en una pieza llamada Clear out or Collaborate les conte sobre un chico, Jhonatan, que trabaja vendiendo arepas en el norte de Bogotá. Les conté en íngles, entonces puede ser que no lo hayan leído, o puede ser que s’i, pero les quería recordar de él, ya que sabemos que Peñalosa será el alcalde de la ciudad en el 2016.

Para resumir un poco, la razón por la cuál les escribí sobre Jhonatan se debe a los muchos cambios que vienen con el nuevo alcalde, muchos ciudadanos se beneficiarán y otros no tanto. Entonces les escribo nuevamente para reiterar una llamada con la esperanza, de que poco a poco se reduzca el numero de personas que son parte del segundo grupo, los que no se beneficiarán tanto.

Jhonatan, Clle 100 con carrera18, Bogotá, Colombia

Jhonatan, Clle 100 con carrera18, Bogotá, Colombia

¿Porqué?

En la esquina de la calle 100 con carrera 18 trabaja Jhonatan. Vende arepas rellenas de queso, jamón, huevo revuelto con o sin cebolla y tomate, lo que usted diga, él se lo prepara. Dependiendo los ingredientes, cuestan como $3,000 COL ($1.00 USD) cada una.

De lunes a sábado, Jhonatan se despierta antes del amanecer cruza la ciudad, se demora mas o menos una hora, y llega a las 5.a.m con suficiente tiempo para servirle el desayuno al público a las 6.a.m.

Al otro lado del anden, una señora vende jugo de naranja, ensalada de fruta o yogurt con cereales. Para que se antoje y desayune completo.

A unos cuantos metros sobre el mismo anden esta el puesto de un viejo amigo, ‘el mono’ quien antés vendía sanduches. Ahora el puesto lo tiene su cuñado.

Durante una epoca tuve la fortune de ser uno de los que madrugan y desayunan las arepas de Jhonatan con el juguito de naranja, acompañado con una buena plática sobre el último chisme o la útlima noticia.

En estos momentos de dialogo con Jhonatan, me introdujo al sistema informal pero efectivamente organizado que mantienen estos vendedores -supervisados por los policías de la zona- que privatizan el espacio público.

Como muchos de ustedes saben, la privatización del espacio público es un tema sensible. Mientras que los vendedores se organizan, rentando los metros cuadrados del anden para poder sobrevivir, los peatones se quejan por que los puestos interrumpen la movilidad del peatón en la ciudad.

No lo voy a negar, la transformación del anden, de un espacio banal que solo sirve a la función de tránsito a un espacio mucho más orgánico donde la gente se demora unos cuantos minutos más serpenteando entre el laberinto de personas y puestos, es dramática.

En este caso, y uno supondría que es igual a muchos otros, el nivel de organización es sorprendente. Las actividades de los vendedores son supervisadas por los policías a través de un contrato mutuo entre policía y vendedor, teóricamente bajo la presencia de ´la ley´.

No solo están organizados, si no que también, a través de sus actividades, estos vendedores transforman un espacio en la ciudad y su dinámica social, cosa que en una ciudad de inequidad como la de Bogotá es algo increíblemente valioso y necesario.

En estos 4 metros cuadrados del anden, gracias a las actividades de Jhonatan y la vendedora de jugos, el significado del espacio público tiene una re-significación. Hoy, no solo es un anden pisado por cientos de personas que pasan afanados a sus destinos. Hoy es un lugar donde los ciudadanos pausan, toman un momento de su día para aprovechar el contacto y la diferencia que crea la densidad de la ciudad. Se exponen a un momento de intercambio, gracias al apetito que tienen y al servicio que les da las arepas de Jhonatan.

Entonces estos 4 metros cuadrados cada mañana, se convierten en un desayunadero temporal y un espacio donde muchas personas que de otra manera podrían ser desempleados, responden a sus necesidades por sus propias iniciativas. Funciona como un espacio de socialización, entre personas que puede ser que en otro contexto nunca se cruzarían. Al parar y observar este espacio, uno se da cuenta de que aquí las estructuras sociales que fragmentan muchas sociedades, como la clase o el genero, se disuelven por un momento a través de la conversación. ¿No me creen? Intenten, y de una, saluden a Jhonatan de mi parte.

Intenten y de una vez comparen. Con el Starbucks de la 85 o los Dunkin´ Donuts de la 100 con 19. En estos otros espacios, no se sientes observados? Entre nosotras las mujeres, no sienten que al entrar a un café la gente te analiza, a ver si eres de la categoría social adecuada para estar en ese lugar. Al entrar a un restaurante, café o bar mi relación con la puerta que cierro detrás mío, el mesero que me atiende y el vecino sentado en la mesa de junto esta ensombrecida por estas estructuras o más bien, barreras sociales. En los 4 metros cuadrados de los que les cuento, no hay una puerta, no hay un mesero y no hay otra mesa. Me entiendes?

En fin, junto con muchos otros vendedores que forman estos espacios de interacción, quienes podrían ser una gran oportunidad para la ciudad de Bogotá, Jhonatan muestra algunas preocupaciones.

En realidad, mirando el Plan para Bogotá 2020 de Peñalosa, uno tiene que buscar bastante para encontrar lo que dice sobre el empleo, mucha de la iniciativa se enfoca en la educación de los futuros jóvenes. A primera vista, no habla mucho de los jóvenes que ya están empleados de manera informal.

Antes de ver su entrevista, me gustaría que consideres, ¿que se podría hacer? ¿Desaparecer a todos los vendedores (quienes nos hace sonreír y nos llenan las panzas para tener días de trabajo mucho mas productivos) de las calles de Bogotá?; O ¿articular su organización (aun que es informal, es un modelo que demuestra funcionamiento) y su conocimiento sobre las dinámicas de la ciudad (visto que pasan la mayor parte de la mañana, de lunes a sábado, en su espacio público) para colaborar, incidir en política pública y no solo apoyar la disminución del desempleo, de lo que sufren muchas personas en esta ciudad? sino que también ¿apoyar la re-imaginación del espacio hecho por la misma gente que lo habita? ¿Podría ser?

La entrevista: